“Elton John” se sube a los escenario del Alto Valle

Por Omar Gonzalez

Cerrá los ojos por un segundo e imaginate sintonizando una radio de clásicos que te acompaña por la Ruta 22, en el living de tu casa, en el viaje en el cole o en la memoria. De pronto, el dial se clava en el punto exacto y la radio empieza una seguidilla ininterrumpida de éxitos, perfectamente hilvanados, donde cada canción es un puente directo a la emoción.

Precisamente esa fue la vibración que se respiró en el aire durante el justo y gran homenaje a Elton John producido por el despliegue técnico y artístico de la Fundación Cultural Patagonia (FCP) de Roca – Fiske y que se estrenó este viernes (29 de mayo de 2026). Sin dudas, un viaje conceptual que no solo se escuchó, sino que se sintió en la piel.

Como cronistas de las realidades regionales, a menudo buscamos el «hilo conductor» o la energía medular que permite sostener un espectáculo. Aquí, la playlist elegida -esa intención de darle play a determinadas canciones-, no fue una simple lista de temas, sino que fue una narrativa impecable. Una curaduría musical fina que guió al auditorio de calle San Luis a través de las páginas doradas de la enciclopedia pop del maestro británico.

Desde los primeros compases, el diseño acústico y la artística de luces rotativas y fijas desarrollados por el equipo de sonido e iluminación de FCP logró un impacto inmediato. Visual y auditivamente, el escenario se transformó en un lienzo dinámico. Incluso la propuesta de video no fue un mero accesorio decorativo, ya que cada imagen proyectada funcionó como un espejo retrovisor que potenciaba la mística de cada obra del «Rocket man» de atuendo estridente y anteojos enormes, sumergiendo al espectador en la atmósfera exacta de cada época.

En el centro del escenario, el desafío era mayúsculo. Replicar a Elton Hercules John exige respeto y audacia. El vocalista principal optó por el camino de los grandes sin buscar la copia idéntica, sino la unión estilística. Con un timbre de voz propio y diferenciado, logró capturar la esencia, la cadencia y fundamentalmente esos falsetes tan característicos que son la firma del «Captain fantastic».

Y si bien el cantante de elenco de FCP se concentró en la interpretación escénica despegado de un teclado (que confesó entre chistes que le es ajeno), el piano no perdió un ápice de su protagonismo fundacional. Desde un discreto segundo plano pero con una ejecución soberbia, un pianista extraordinario tradujo cada acorde con la fuerza y la sensibilidad que los clásicos de Sir Elton exigen.

El brillo del show encontró un pilar fundamental en el bloque coral. Tres coristas verdaderamente extraordinarias se adueñaron del espacio, aportando texturas, matices y una potencia vocal que elevó el nivel de la banda general, cuyos músicos demostraron una solidez impecable, clásica ya de las propuestas de FCP. Había sincronía, había respeto por la partitura original y, sobre todo, había pasión.

«Creí que la propuesta era sólo para un público de nicho», dijo el cantante con sorpresa porque el auditorio mostraba más que eso. Gente de todas las edades cantó, aplaudió y bailó a/y con Elton. Se percibió una audiencia profundamente agasajada, respetada y conmovida por el nivel del tributo. Un aplauso cerrado que selló el pacto entre el escenario y la platea.

La Fundación Cultural Patagonia demostró, una vez más, que la producción regional puede mirar de frente a cualquier gran cartel internacional, entregando un espectáculo sumamente interesante, de esos que se quedan vibrando en la mente mucho tiempo después de que se apagan las luces.

Los y las artistas

Seguimos con los aplausos para todo el equipo de Fundación Cultural Patagonia que intervino en la propuesta homenaje “Elton John”:
Y el director y puestista es Tato Cayon.
Las imágenes que acompañan diversos momentos de la vida del artista fue magistralmente compaginada por el Centro de Producción de FCP.
El grupo de Rock FCP está integrado por Ángel Pino y Guillermo Pérez, guitarras; Sebastián Mozzoni, bajo y Cristian Vallejos, batería. El concierto cuenta con la actuación de los cantantes Pablo Aristimuño, Natalia Joubert, Alfonsina Magariño y Marcela Caldironi; y Nahuel Salazar, piano.
En luces y sonido, como dijimos, destacadísima permormance de los profesionales de la fundación.