“Hay que poner sobre la mesa lo no narrado sobre la maternidad”

La escritora y abogada Lala Pasquinelli llegará a la Feria del Libro de Fiske Menuco para presentar Maternidad, deseo o mandato y La estafa de la feminidad, dos trabajos que dialogan entre sí y que proponen revisar los mandatos construidos alrededor de las mujeres, los cuidados, la belleza y la maternidad. La actividad será el viernes 2 de octubre a las 18.

En diálogo con Antena Libre, Pasquinelli planteó que la discusión sobre la caída de la natalidad suele presentarse de manera aislada, sin considerar las condiciones económicas, sociales y ambientales en las que hoy se piensa la posibilidad de tener hijas e hijos. Alquileres difíciles de afrontar, múltiples trabajos, falta de tiempo para cuidar y la incertidumbre frente al futuro aparecen, señaló, entre los elementos que atraviesan esas decisiones.

Para la autora, una novedad de las generaciones más jóvenes es justamente que comienzan a preguntarse por las condiciones que deberían existir para recibir y acompañar una nueva vida. “Tener un hije se trata de hacerse cargo de una persona”, sintetizó, al remarcar que las necesidades de las infancias no son únicamente materiales sino también afectivas y requieren tiempo y cuidados.

En ese sentido, Pasquinelli cuestionó que las conversaciones sobre natalidad y maternidad muchas veces dejen fuera a niñas, niños y adolescentes. Propuso, en cambio, poner en el centro sus derechos y las dificultades que atraviesan las infancias en un contexto marcado también por la soledad, la exposición a las redes sociales, las apuestas en línea y distintas problemáticas vinculadas a la salud mental.

Lo que no se cuenta sobre ser (o no ser) madre

Uno de los propósitos de Maternidad, deseo o mandato es recuperar experiencias que, según Pasquinelli, quedaron fuera del relato tradicional sobre la maternidad. La autora definió esa narrativa dominante como una especie de “relato rosa”, en el que las dificultades pueden ser admitidas siempre que finalmente se reafirme que ser madre fue “lo mejor que pasó en la vida”.

El libro abre espacio para otras experiencias: mujeres que se arrepienten de haber sido madres, aquellas que sienten que llegaron a la maternidad atravesadas por mandatos y las que directamente decidieron no tener hijos. Pasquinelli señaló que estas últimas todavía tienen escasa representación cultural y suelen aparecer asociadas a imágenes de tristeza, frustración o egoísmo.

“Cada vez hay más mujeres que deciden para sus vidas no ser madres y tienen vidas tan buenas o tan malas como las que deciden serlo”, expresó.

La propuesta también busca pensar los cuidados por fuera de la estructura tradicional de la familia nuclear. Pasquinelli sostiene que la capacidad de cuidar no es una condición biológica ligada a las mujeres, sino el resultado de una educación diferencial que históricamente las preparó para asumir esas tareas. A partir de allí, plantea una pregunta: ¿hacia dónde puede dirigirse esa potencia de cuidado, ternura y empatía más allá de la maternidad y del hijo propio?

Belleza y maternidad, dos caras de los mandatos

Durante la entrevista, Pasquinelli vinculó estas preguntas con su anterior libro, La estafa de la feminidad, donde analiza la belleza como una pedagogía que interviene en la construcción de la identidad de las mujeres.

Para la autora, tanto el ideal de belleza como ciertas representaciones de la maternidad funcionan mediante mecanismos simbólicos que indican cómo debe ser una mujer, cómo debe relacionarse con su cuerpo y cuáles deberían ser sus aspiraciones. Son formas más sutiles de disciplinamiento que, explicó, ya no necesariamente recurren a una obligación legal, sino a narrativas culturales, publicidad y mandatos sociales.

Esas problemáticas forman parte también del trabajo de Mujeres que no fueron tapa, organización en la que Pasquinelli participa desde hace más de una década. Allí desarrollan campañas destinadas a revisar críticamente los estereotipos y el “deber ser” femenino.

La autora definió ese trabajo como un “feminismo micropolítico”, orientado a politizar aspectos de la vida cotidiana: la relación con el cuerpo, la culpa, la vergüenza, la sensación de insuficiencia y las pequeñas violencias que muchas veces permanecen naturalizadas.

Para Pasquinelli, esos mecanismos cotidianos forman parte de una estructura más amplia y deben ser revisados si se pretende enfrentar expresiones más visibles de violencia contra las mujeres.

Una conversación que viene de lejos

La entrevista también recorrió la historia de las luchas feministas y la conquista de derechos. Pasquinelli remarcó que los debates actuales no comenzaron en los últimos años, sino que forman parte de una genealogía mucho más extensa, construida por distintas generaciones de mujeres.

En ese recorrido ubicó tanto el acceso a los derechos políticos como las transformaciones en materia de autonomía económica, familiar y personal. “Es una carrera muy larga que venimos corriendo y en la que nos vamos pasando la posta generación tras generación”, expresó.

Ese hilo histórico será parte también de la conversación que Pasquinelli propone llevar a la Feria del Libro. Allí abordará los cruces entre sus dos publicaciones y una serie de preguntas que atraviesan ambos trabajos: cuánto hay de deseo y cuánto de mandato en aquello que aprendemos a considerar femenino; qué relatos sobre la maternidad quedaron fuera de escena; cómo viven las mujeres que no son madres y de qué manera pueden pensarse los cuidados por fuera de los modelos heredados.

La presentación de Lala Pasquinelli será el viernes 2 de octubre a las 18, en el marco de la Feria del Libro de la ciudad.

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