La crisis desatada por la caída de Ueno Bank trascendió rápidamente al sistema financiero y colocó a Paraguay ante uno de los escenarios políticos más complejos de los últimos años. En diálogo con Antena Libre, el periodista y abogado paraguayo Leonardo Gómez Berniga analizó las distintas dimensiones de un conflicto que alcanzó directamente al presidente Santiago Peña, puso en cuestión los vínculos entre poder político y económico y generó una fuerte reacción social.
Para Gómez Berniga, lo ocurrido no puede entenderse solamente como el derrumbe de una entidad bancaria. El crecimiento extraordinario que tuvo Ueno durante los últimos años estuvo acompañado por una importante presencia de recursos del Estado y por vínculos de sus principales referentes con el Gobierno.
La intervención del banco dejó a cerca de tres millones de clientes temporalmente sin acceso normal a sus cuentas. A la vez, la entidad administraba cientos de millones de dólares provenientes de organismos públicos. Entre ellos se encontraban recursos del Instituto de Previsión Social, que concentra fondos jubilatorios de trabajadores paraguayos.
Ese punto resulta central en el análisis de Gómez Berniga: el problema dejó de pertenecer exclusivamente a accionistas o grandes inversores desde el momento en que quedaron involucrados los ahorros cotidianos de trabajadores, comerciantes, jubilados y personas de bajos ingresos.
Del banco a la Presidencia
La crisis adquirió inmediatamente una dimensión política por la relación previa de Santiago Peña con el grupo empresarial vinculado a Ueno. Gómez Berniga recordó que el mandatario había tenido participación en Ueno Holding y señaló que el crecimiento de la entidad coincidió con una fuerte incorporación de depósitos y operaciones provenientes del sector público.
En otro análisis realizado en las últimas horas, el periodista resumió uno de los puntos que considera centrales: el crecimiento del banco se produjo con una fuerte presencia de fondos públicos, incluidos más de 350 millones de dólares del sistema previsional, mientras distintas dependencias estatales comenzaron a operar con la entidad durante la administración de Peña.

La caída del banco precipitó acontecimientos a una velocidad inesperada. Se abrieron investigaciones penales, fueron detenidos directivos de la entidad, renunció el presidente del Banco Central y comenzaron movilizaciones en las calles. Al mismo tiempo, el vínculo entre Peña y Ueno pasó a formar parte de las acusaciones utilizadas para impulsar un juicio político contra el mandatario.
Peña presentó finalmente su renuncia el jueves 5 de noviembre. Sin embargo, la salida no cerró la crisis institucional.
Renuncia o destitución: una diferencia política y jurídica
Uno de los aspectos que atraviesa el conflicto es qué ocurrirá formalmente con Peña. Su renuncia no había sido aceptada por el Congreso y, por lo tanto, este viernes 6 de noviembre continuaba jurídicamente en la Presidencia mientras el Senado avanzaba con el juicio político.
La diferencia no es menor. Una destitución mediante juicio político tendría consecuencias distintas a una renuncia voluntaria, entre ellas sobre las prerrogativas que corresponden a los expresidentes paraguayos.
El Senado rechazó además el pedido de Peña de contar con 72 horas adicionales para preparar su defensa. Sus abogados cuestionaron la rapidez del procedimiento y plantearon posibles vulneraciones al debido proceso, mientras los legisladores continuaban analizando las pruebas y acusaciones.
Así, una crisis iniciada con la insolvencia de un banco terminó trasladándose al corazón mismo de las instituciones paraguayas.
La ruptura del Partido Colorado
Gómez Berniga también puso la mirada sobre otro elemento decisivo: la fractura dentro del propio oficialismo.
El Partido Colorado ha dominado gran parte de la vida política paraguaya durante décadas, pero el caso Ueno provocó movimientos hasta hace poco difíciles de imaginar. Sectores que sostenían a Santiago Peña terminaron acompañando el juicio político, mientras el expresidente Horacio Cartes, una de las figuras de mayor peso dentro del espacio, retiró su respaldo al mandatario.
Para el periodista, ese cambio modifica un tablero que ya presentaba tensiones internas. La disputa por las futuras candidaturas presidenciales había generado diferencias entre Peña, el vicepresidente Pedro Alliana y el sector encabezado por Cartes. La crisis bancaria terminó acelerando esa pelea.
Gómez Berniga considera que el oficialismo enfrenta ahora la necesidad de reconstruirse políticamente. La situación se produce, además, después de resultados adversos del Partido Colorado en importantes centros urbanos durante las últimas elecciones municipales.
En ese contexto aparece otro interrogante: qué capacidad tendrá la oposición para transformar la crisis del oficialismo en una alternativa política duradera.
El periodista señaló que se abre una oportunidad poco habitual para sectores opositores, aunque el desgaste del Partido Colorado no significa automáticamente un cambio de signo político. Será necesario construir acuerdos, organización territorial y una propuesta capaz de disputar un sistema de poder profundamente arraigado.
Una crisis que también interpela a la democracia
La conversación en Antena Libre permitió ubicar el caso dentro de una discusión más amplia sobre transparencia, controles democráticos, derechos y concentración del poder.

Gómez Berniga viene investigando también el uso de estructuras digitales para atacar a periodistas, medios y sectores críticos del Gobierno. Durante 2026, una investigación periodística reveló una denominada “Red Desinformante”, integrada por páginas y campañas digitales que destinaron importantes sumas de dinero a propaganda oficialista y ataques contra voces críticas, con indicios que condujeron hacia personas vinculadas al aparato estatal.
Ese contexto ayuda a comprender por qué la discusión paraguaya excede el destino de un presidente. Para Gómez Berniga, detrás de la coyuntura aparecen preguntas sobre el funcionamiento de los organismos de control, la utilización de recursos públicos, el vínculo entre empresas y funcionarios, la libertad del periodismo para investigar y la capacidad ciudadana de conocer qué sucede dentro del Estado.
La crisis de Ueno Bank hizo visibles muchas de esas tensiones al mismo tiempo.
Mientras la Justicia investiga posibles responsabilidades y miles de personas reclaman recuperar plenamente sus ahorros, Paraguay atraviesa horas de incertidumbre institucional. Al cierre de este viernes, Santiago Peña había presentado su renuncia pero continuaba formalmente como presidente, mientras el Senado desarrollaba el juicio político que podría terminar con su destitución.
Para Gómez Berniga, el desenlace todavía no permite hablar de un cambio definitivo en la política paraguaya. Pero sí de una ruptura: un episodio financiero consiguió exponer relaciones de poder, quebrar alianzas que parecían sólidas y abrir una discusión sobre quién controla los recursos públicos y cuáles son los límites que las instituciones democráticas pueden imponer al poder político y económico.
Ph Gentileza @abcdigital

