El nuevo decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue, Julio Monasterio, comenzó su gestión con una agenda cargada de definiciones políticas e institucionales. En una extensa entrevista en el estudio «Madres de Plaza de Mayo» de Antena Libre, señaló que la defensa de la universidad pública, la resolución de problemas edilicios históricos, la construcción de políticas para ingreso, permanencia y egreso estudiantil, y el fortalecimiento de la extensión serán algunos de los ejes centrales de esta nueva etapa.
Monasterio explicó que asumió formalmente el decanato el viernes a las cero horas y que sus primeros días estuvieron dedicados a recorridas por las instalaciones de la facultad, encuentros con trabajadores no docentes y la participación en el acto de asunción del rector y la vicerrectora. En ese marco, valoró el proceso electoral universitario y lo definió como una experiencia de aprendizaje, no sólo en términos personales, sino también institucionales, en una facultad que atravesó una transición política luego de varios años sin alternancia.
Uno de los puntos que remarcó fue el contexto crítico que atraviesan las universidades públicas. En ese sentido, retomó algunos de los planteos escuchados en el discurso de asunción del rector Christian Lópes y destacó especialmente la defensa de la autonomía universitaria y la necesidad de reclamar el cumplimiento efectivo de la ley de financiamiento universitario. Para Monasterio, la universidad no puede reducirse a la imagen de una clase frente al pizarrón: también implica investigación, extensión, producción de conocimiento, becas, actividades culturales, deportivas y una vida universitaria que haga posible estudiar y trabajar en condiciones dignas.
Sobre la conformación del nuevo gabinete, adelantó que el equipo ya está definido y que será presentado en una sesión extraordinaria del Consejo Directivo de este miércoles a las 17 horas, abierta a toda la comunidad. Según indicó, se trata de un grupo con presencia en la vida académica, institucional y política de la facultad, con fuerte compromiso con la universidad pública y con la intención de comenzar a exponer lineamientos de trabajo desde el inicio de la gestión.
En relación con el traspaso de mando, Monasterio sostuvo que, si bien durante la campaña realizaron un diagnóstico crítico de la gestión anterior, el proceso de transición con el equipo saliente fue ordenado. Señaló que hubo reuniones entre las nuevas autoridades y las secretarías salientes, y valoró esa disposición como un dato importante para la institucionalidad de la facultad.
Entre las urgencias de corto plazo ubicó la situación edilicia, en especial la obra de gas y los problemas de calefacción que afectan tanto al edificio nuevo como a otros sectores del predio. Explicó que ya mantuvo una reunión con la decana de la Facultad de Lenguas, María Mare, para comenzar a trabajar en una agenda común, dado que ambas unidades académicas comparten espacios y necesidades. También indicó que el tema ya fue planteado a la gestión rectoral como una prioridad urgente.
Consultado por el acuerdo alcanzado entre el Gobierno nacional, el CIN y parte de las federaciones universitarias, Monasterio consideró que la recomposición salarial anunciada representa un alivio frente a salarios muy deteriorados, pero aclaró que resulta insuficiente frente al reclamo de fondo. En esa línea, sostuvo que la mejora no resuelve la crisis estructural del sistema universitario ni alcanza para garantizar gastos de funcionamiento, infraestructura o políticas estudiantiles sostenidas.
En el plano del claustro estudiantil, el nuevo decano adelantó que buscarán desplegar una política activa para aumentar la matrícula y revincular a quienes interrumpieron sus trayectorias. Tomó como referencia la experiencia del programa “En carrera”, impulsado en Comunicación, que permitió acompañar a más de cien estudiantes que adeudaban pocas materias para graduarse. La idea, explicó, es universalizar esa política atendiendo a las particularidades de cada carrera y trabajar de manera articulada sobre ingreso, permanencia y egreso.
Esa estrategia también incluirá instancias virtuales y presenciales, con el objetivo de acompañar a estudiantes que ya no viven en General Roca o que necesitan otras modalidades de cursado y vinculación. Para Monasterio, una de las claves es que la finalización de los estudios no se viva en soledad, sino como parte de una experiencia colectiva que ayude a recuperar el lazo con la institución.
Por otra parte, planteó que la facultad debe recuperar protagonismo como actor social, político, cultural y científico en la ciudad y la región. Allí ubicó un papel central para la extensión universitaria, no sólo como una línea de financiamiento o transferencia, sino como una forma concreta de vincular a la facultad con escuelas, sindicatos, organizaciones sociales, instituciones culturales y organismos públicos. En ese aspecto, propuso jerarquizar el área, revisar los tiempos institucionales y garantizar un acompañamiento más sostenido a quienes impulsan proyectos.
Monasterio también se refirió a Antena Libre, a la que definió como un medio fundamental no sólo para la universidad sino para toda la comunidad. Reivindicó su carácter popular, alternativo y comunitario, reconoció la vigencia de su estatuto y aseguró que el acompañamiento institucional deberá expresarse en políticas concretas vinculadas a derechos laborales, infraestructura y equipamiento.
Así, la nueva gestión en FADECS comienza con una combinación de urgencias materiales y definiciones políticas de fondo: sostener la universidad pública en un contexto adverso, reparar problemas estructurales, reconstruir comunidad y volver a poner a la facultad en diálogo activo con el territorio.
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