
En una nueva emisión de Golpe de horno, Marco Casalini habló sobre el movimiento Slow Food, una iniciativa nacida en Italia de la mano de Carlo Petrini que propone recuperar las culturas alimentarias locales frente al avance de la comida rápida y los consumos cada vez más desvinculados de su origen. La propuesta, explicó, se sostiene sobre tres principios: que el alimento sea bueno, limpio y justo, es decir, nutritivo, producido de manera sustentable y accesible tanto para quien consume como para quien lo produce.
Durante la charla, Casalini vinculó esa mirada con la realidad del Alto Valle, un territorio productivo donde, sin embargo, muchas veces se pierde de vista el valor de los alimentos de cercanía. En ese sentido, remarcó la importancia de volver a producir, cocinar y consumir con conciencia, priorizando ingredientes locales y formas de elaboración más ligadas al territorio. También destacó que en la región existe una experiencia vinculada al movimiento: la bodega Noemia, en Mainqué.
La columna dejó, además, una invitación abierta a repensar la relación con la comida cotidiana: saber de dónde viene, cómo se produce y qué modelos de vida sostiene cada elección alimentaria.

