
El pasado 29 de julio, la comunidad mapuche Las Huaytekas sufrió un nuevo ataque incendiario: la ruka utilizada para actividades comunitarias fue completamente destruida por el fuego. Este hecho, denunciado por la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro, se suma a una serie de atentados similares que, según referentes de la comunidad, buscan instalar el miedo y abrir paso al avance inmobiliario en territorios ancestrales.
Mirta Ñancunao, werken de la Coordinadora y referente de la comunidad, explicó en entrevistas radiales que el incendio fue intencional: “el fuego empezó desde adentro, la ruka estaba desocupada”. El lugar afectado se encuentra en una zona donde la comunidad mantiene un conflicto de más de 40 años con el empresario forestal José Luis Zilberberg, quien impulsa un proyecto de loteo para construir un complejo turístico de lujo en un bosque milenario de cipreses.
El huerquen Hugo Aranea remarcó que este tipo de hechos no son aislados, sino parte de una continuidad histórica de despojo que se remonta al genocidio fundacional del Estado argentino. Denunció la complicidad estatal en estos ataques y exigió investigar tanto a los autores materiales como a los responsables económicos del atentado.
Desde la Coordinadora señalaron que este ataque no solo vulnera a una comunidad, sino que apunta a toda la organización: “es un mensaje mafioso, una metodología del terror para vaciar el territorio”. También alertaron sobre la crisis climática y la extranjerización del agua, mientras empresarios como Zilberberg, Lewis o inversores árabes avanzan con proyectos extractivistas que ponen en riesgo todas las formas de vida.
A pesar de las amenazas, Las Huaytekas reafirma su compromiso con la defensa del territorio y el buen vivir. La comunidad se encuentra organizando una campaña para reconstruir la ruka y llama a la solidaridad de toda la sociedad. “El fuego no nos va a parar”, afirmó Ñancunao. Desde el Parlamento se convoca a fortalecer la unidad y la organización frente al saqueo y el despojo.

