Las fábricas Cerámica Neuquén y FaSinPat atraviesan una situación crítica: llevan semanas sin gas y, en el caso de Cerámica Neuquén, más de cuatro meses sin electricidad. Esto ha paralizado completamente la producción y pone en riesgo directo 200 puestos de trabajo.

Andrés Blanco, referente del sector, denunció que la interrupción no responde a deudas con Camuzzi —con quien están al día— sino a la falta de un proveedor de gas, una cuestión que requiere una resolución política. A pesar de promesas oficiales, no se ha concretado un acuerdo con operadoras como YPF o PAE.
En lugar de respuestas, Blanco advierte una creciente militarización y una alarmante desconexión del gobierno provincial, que reproduce políticas nacionales de ajuste. “Neuquén bate récords de producción en Vaca Muerta, pero también de desocupación y pobreza”, subrayó.
Ante la emergencia, los trabajadores impulsan un fondo de lucha y solicitan la solidaridad de la comunidad. Las donaciones de alimentos y contribuciones económicas ayudan a sostener a las familias. El alias para colaborar es fa.sin.pat.
También se evalúan caminos de reconversión productiva y se organizan eventos solidarios para visibilizar la situación. La urgencia es clara: sin respuestas concretas, peligra no solo la producción, sino la vida cotidiana de cientos de personas.

