
Tras un violento incidente en una escuela de Neuquén —donde una madre agredió a directivos tras un conflicto por el uso del celular en clase—, el Ministerio de Educación provincial decidió bloquear redes sociales como Facebook, Instagram, TikTok y YouTube en los establecimientos educativos. La medida busca reducir las distracciones, pero abrió un debate más profundo: ¿prohibir alcanza?
La pedagoga Mariana Maggio, especialista en tecnología educativa de la UBA, advirtió que la problemática no se origina en las aulas. Los chicos llegan a la escuela ya inmersos en un uso intensivo y poco crítico de los dispositivos algo que empieza en casa, explicó. Señaló que no se trata solo de limitar, sino de enseñar a usar: diseñar tareas que fomenten pensamiento crítico, creatividad y compromiso, más allá de lo que puedan hacer una red social o una inteligencia artificial.
Maggio destacó que la respuesta no puede ser un simple bloqueo tecnológico. Propuso aprovechar la tecnología para proyectos educativos innovadores —como recorridos virtuales, prototipado o trabajos comunitarios— que conecten a los estudiantes con su entorno real y fortalezcan la empatía.
La especialista remarcó que, en un contexto atravesado por el impacto de la pandemia, la IA y los cambios culturales, educar hoy es más desafiante y urgente que nunca. La escuela debe formar ciudadanos críticos, solidarios y comprometidos con la justicia y la democracia, no simplemente limitar el acceso a las pantallas.

