
En “Golpe de horno», Marco Casalini puso el foco en un protagonista habitual del Alto Valle: el viento. Lejos de pensarlo únicamente como una molestia, explicó algunas de sus funciones fundamentales en la reproducción y dispersión de numerosas especies vegetales.
Casalini habló de la anemofilia, el proceso por el cual plantas como el trigo, la cebada, el maíz, los álamos o los sauces utilizan el viento para transportar el polen. También presentó las sámaras, semillas provistas de estructuras similares a alas que les permiten desplazarse grandes distancias antes de germinar.
El micro combinó botánica y cultura para recuperar además relatos mapuches, tehuelches y calchaquíes en los que el viento aparece como una fuerza con identidad propia.
La invitación fue a volver a observar el entorno: reconocer cómo las plantas aprovechan el aire, cómo dispersan sus semillas y cómo esas dinámicas naturales forman parte de la vida cotidiana del territorio.
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