Son las ocho de la mañana y el rocío se levanta como un manto blanco sobre los pastizales de las chacras, inducidos por el sol que entibia pequeños rincones, donde la gente se junta para escaparle al frio.
El semáforo domina los movimientos de los camiones, autos y motocicletas y en esos 120 segundo de quietud para algunos automovilistas, aparecen ellos con la tibieza y el aroma de unas ricas tortas fritas, pan con chicharrones, pan relleno y hasta un cafecito.
Los que esperan buscan en sus billeteras o crédito en sus celulares, cediendo a la tentación de un desayuno al paso. Allí está Federico y su pareja ofreciendo esos manjares.
Dicen que se levantan a las cuatro de la mañana para amasar el pan y fritar las tortas y llegar para las 7 de la mañana al cruce de ruta 22 y calle Vintter, en Stefenelli.
“Yo tengo trabajo, me dedico a la reparación de telefonía, pero la plata no alcanza hoy para vivir y por eso salimos a vender a la ruta”, cuenta Federico al móvil de radio Antena Libre, mientras que, con los segundos contados, un camionero pide una docena de calentitas tortas fritas.

