
El veredicto que declaró culpable a Roberto Sánchez por el crimen de Azul Semeñenko trajo “alivio, paz y tranquilidad” a su familia, después de un año atravesado por el dolor y la lucha por justicia. El jurado popular consideró los agravantes de ensañamiento, odio por identidad de género y violencia de género.
Marco Millapan, hermano de Azul, sostuvo que la decisión marca un precedente para Neuquén y para el colectivo trans. “Ojalá que sea la última Azul”, expresó al destacar que el proceso judicial respetó su identidad de género.
También valoró el acompañamiento de organizaciones feministas, sociales y sindicales, y afirmó que la movilización colectiva permitió transformar el reclamo de justicia en una bandera contra los prejuicios y los discursos de odio.
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