En su columna, la socióloga Belén Álvaro analizó los discursos que presentan al feminismo, al marxismo y a otras corrientes políticas como amenazas “satánicas” o contrarias a un supuesto orden natural.
Álvaro advirtió que cuando esas ideas son expresadas desde la Presidencia adquieren un peso particular, porque los discursos no solo describen la realidad: también la ordenan, jerarquizan y producen sentidos.
La docente señaló que demonizar o sacralizar posiciones políticas elimina matices, borra procesos históricos y empobrece el debate democrático. También vinculó estas narrativas con sectores fundamentalistas y con estrategias que buscan canalizar el malestar social hacia enemigos cercanos.
Frente a esa lógica, propuso recuperar la politización: reconstruir comunidad, abrir discusiones y buscar respuestas concretas a problemas como el endeudamiento, la violencia, la salud mental y las desigualdades.

