En “Golpe de horno”, Marco Casalini recuperó el trabajo del ecólogo argentino Eduardo Rapoport para reflexionar sobre la biodiversidad patagónica, las especies autóctonas y el impacto que genera la introducción de flora y fauna provenientes de otros territorios.
Casalini destacó los relevamientos realizados por Rapoport y su aporte al reconocimiento de plantas silvestres comestibles, muchas veces consideradas simplemente “malezas”. A partir de allí, propuso volver a observar el entorno cotidiano y comprender las relaciones que existen entre plantas, insectos, aves, suelos y cursos de agua.
El micro también puso el foco en cómo la incorporación de especies foráneas puede modificar los ecosistemas locales. Sauces, álamos y otras variedades introducidas fueron algunos ejemplos utilizados para pensar cuánto se ha transformado el paisaje del Alto Valle.
Frente a ese escenario, Casalini planteó que defender el territorio también implica conocerlo: identificar su flora y fauna, recuperar especies nativas y fomentar salidas de campo que permitan reconocer la riqueza natural que nos rodea. Una invitación a entender la biodiversidad como parte del patrimonio y también de la identidad cultural de la región.

