En Las Revueltas reflexionamos junto a Caro Guajardo sobre la cocina como espacio de lucha y placer.
“Hablar de alimentarnos bien hoy es un privilegio”, señala Caro en torno a la coyuntura actual. Desde allí invita a mirar la cocina como territorio de memoria y lucha, donde recuperar recetas ancestrales y procesos largos se vuelve una forma de resistir a los agroquímicos, la comida rápida y la falta de tiempo que trae consecuencias negativas hacia nuestros cuerpos.
Caro recuerda la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que reconoce el cuidado como derecho humano autónomo y destaca que históricamente estas tareas han recaído desproporcionadamente sobre las mujeres, agravando la desigualdad. Por eso, cada plato que se prepara, cada encuentro en torno al alimento, se convierte en acto político: «donde cada elección en la cocina es un voto por la salud, por el medio ambiente y por nuestra propia comunidad», explica Caro.
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