Impacto sísmico del fracking en Vaca Muerta

Un reciente sismo de magnitud 3.4 cerca de Añelo (profundidad 6 km) vuelve a encender alarmas sobre la sismicidad inducida por el fracking en Vaca Muerta. Guillermo Tamburini, cartógrafo del CONICET, explica que un salto de magnitud 2 a 3,4 representa un aumento energético exponencial, y que su cercanía superficial intensifica el impacto entre la población.

Tamburini coincide con el Observatorio de Sismicidad Inducida (OSI): los movimientos telúricos no existían antes del fracking y ocurren cerca de pozos de fractura hidráulica. Más de 60 sismos en Neuquén en 2025, con al menos 50 vinculados al fracking, lo confirman.

Además del riesgo físico, Tamburini advierte sobre consecuencias ambientales graves: contaminación de acuíferos, fallas en pozos sumideros y fugas tóxicas. Si bien Vaca Muerta impulsa la economía nacional, Tamburini alerta que el desarrollo local no ha sido parejo y que la premisa de “riqueza sin control ambiental” vulnera el bienestar de las comunidades.

El especialista reclama controles más estrictos y transparencia en el monitoreo sísmico, comparando la situación con la devastación observada en la Cuenca Pérmica de EEUU. La sismicidad inducida alerta que el fracking exige regulación, controles ambientales efectivos y respeto por las poblaciones locales.