
La condena por el transfemicidio de Azul Semeñenko marcó un precedente histórico en Neuquén. El jurado popular reconoció que fue asesinada por su identidad de género, con los agravantes planteados durante el juicio.
Newen Kuyen, amiga y compañera de Azul, destacó que el fallo fue también resultado de una construcción colectiva que reunió a familiares, amistades, organizaciones y sindicatos. “Frente a ese odio, lo que hay es ternura”, expresó al recordar el acompañamiento sostenido durante las audiencias.
Para Kuyen, la sentencia abre una posibilidad de transformar prejuicios y hablar sobre las condiciones de vida de las personas trans. Advirtió, sin embargo, que prevenir nuevos crímenes exige políticas concretas: acceso a trabajo digno, menos precarización y la implementación de un cupo laboral trans provincial.
“Si lo queremos evitar, tiene que haber política de Estado real”, sostuvo.
Escuchá la nota completa acá:

