La reducción del conocimiento a la rentabilidad

La socióloga, docente y vicedecana de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue, Belén Álvaro, dedicó su columna en Antena Libre a discutir una pregunta que reaparece en el debate público: ¿para qué sirve estudiar ciencias sociales?

El disparador fueron dos audios con perspectivas contrapuestas. En uno, un joven descalificaba carreras como Filosofía y Letras por considerar que no producen un “beneficio neto” para la sociedad. En el otro, un hombre relataba cómo la posibilidad de que su padre terminara la escuela secundaria dentro de una cárcel había impactado también en la generación siguiente.

Álvaro cuestionó la idea de que todo conocimiento deba traducirse inmediatamente en un producto rentable. Sostuvo que las ciencias sociales permiten comprender la propia historia, los contextos y las relaciones sociales para, desde allí, pensar posibles transformaciones. “Nadie que no conoce su condición, su historia, su contexto, puede proponerse transformarlo”, planteó.

También señaló que reducir la vida a las reglas del mercado implica dejar fuera otras dimensiones de la experiencia humana. En ese sentido, destacó la capacidad de las ciencias sociales para “desnaturalizar los estados de cosas”, formular nuevas preguntas y pensar alternativas frente a problemas sociales, económicos y ambientales.

La docente rechazó además la oposición entre ciencias sociales y ciencias exactas. Remarcó que la producción científica es colectiva y que distintas disciplinas dialogan necesariamente con la historia, la epistemología y otras áreas del pensamiento.

Sobre las posibilidades laborales, Álvaro afirmó que graduadas y graduados de carreras como Sociología, Trabajo Social, Abogacía y Comunicación Social encuentran inserción profesional, aunque advirtió que las condiciones y la calidad de esos empleos también dependen de las políticas públicas.

Como cierre, propuso pensar el estudio no solamente como una vía hacia un ingreso económico, sino también como una herramienta para ampliar las posibilidades de elección, pensamiento y construcción de otras formas de vida.