
La periodista y activista transfeminista Marta Dillon reflexionó sobre el reciente triple femicidio de Brenda, Morena y Lara, y la respuesta social frente a un Estado que niega la figura del femicidio. “Ninguna vida es descartable” fue la consigna que volvió a tomar fuerza en las calles, resistiendo discursos que minimizan o justifican la violencia contra mujeres y disidencias.
Dillon criticó el tratamiento morboso de los medios y denunció la revictimización ejercida por comunicadores como Eduardo Feinmann. Además, expuso cómo el gobierno busca eliminar la figura del femicidio, mientras manipula estadísticas para encubrir la realidad.
“El femicidio es un mensaje de poder y control”, señaló, retomando estudios de Ciudad Juárez. Frente a este escenario, llamó a resistir desde la organización, el transfeminismo y las nuevas formas de vida por fuera del mandato patriarcal, porque callar nunca fue una opción…
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