A un año de la histórica Marcha Federal Universitaria del 23 de abril de 2024, Jorge Anró, secretario adjunto de FATUN, gremio que nuclea a trabajadores no docentes de universidades públicas, reflexionó sobre la situación crítica que atraviesan las universidades argentinas.

Anró destacó que la marcha marcó el inicio de la resistencia frente a una política del gobierno nacional que, mediante recortes presupuestarios y ajustes salariales, busca limitar el desarrollo de una universidad pública inclusiva, consolidada desde la Reforma del ’18 y fortalecida en la década de 1940. Según expresó, «el gobierno quiere retrotraernos a un modelo elitista que ya quedó atrás».
El dirigente alertó sobre el deterioro profundo en salarios docentes y no docentes, indicando que desde diciembre de 2023 hasta ahora se perdió más del 70% del poder adquisitivo frente a una inflación creciente. Asimismo, remarcó el congelamiento de becas estudiantiles y la afectación de programas científicos y tecnológicos esenciales para el país.
Frente a este panorama, Anró informó que se está impulsando nuevamente un proyecto de ley de financiamiento universitario, similar al que el Congreso aprobó y el presidente vetó el año pasado. El objetivo es garantizar un presupuesto propio y genuino, considerando que hace tres años Argentina no aprueba un presupuesto nacional, algo inédito en democracia.
«Un país que no invierte en educación y ciencia pierde su futuro», afirmó Anró, subrayando que la lucha universitaria no es solo sectorial, sino una defensa del modelo de país inclusivo que Argentina debe sostener. Para ello, anticipó que desde FATUN impulsarán nuevas acciones, incluyendo movilizaciones y paros, buscando el acompañamiento del conjunto de la sociedad argentina.

