
«El estreno de Argentina 1985 me encontró en Buenos Aires y decidí tributar a mi rito alrededor del Cine Lorca» relata Ricardo. Desde allí comienza su recorrido y reflexión a través de una incompatibilidad que resulta no entender.
¿Cómo pueden convivir en un mismo cuerpo los que aplauden al final del film, festejando por la condena a los genocídas, y los que insultan a los gremios que luchan pro salarios dignos y condiciones de trabajo adecuadas? Resulta ser esa la pregunta con la que Ricardo Haye finaliza su columna del día.
A continuación podés escuchar la columna completa.

