Por José Luis Denino
Muchas veces, para ser revelada en forma completa y certera, la verdad necesita madurar con el paso del tiempo. No sigue un camino corto ni lineal. Y depende también del trabajo apasionado de muchas personas que investigan y buscan responder cómo sucedieron las cosas.
Pasaron ya 32 años para que el sábado próximo se cierre un ciclo que permitirá al pueblo mapuche recuperar los restos de sus ancestros que primero estuvieron bajo investigación de la justicia rionegrina y más tarde quedaron “en guarda” en un corralón municipal.

Mediante una ceremonia intercultural y abierta a la comunidad que se hará a las 8,30 hs. en el museo de Cervantes, los restos serán restituidos al pueblo mapuche. Luego, los integrantes de las comunidades se trasladarán a un sitio sagrado en barda norte donde harán su ceremonia privada para devolver sus ancestros a la tierra.
Una historia que trascendió a nivel nacional
El 5 de septiembre de 1994 cuando caía la tarde, un hecho sorprendente alteró la calma de Cervantes. Seis esqueletos humanos fueron hallados en una fosa común por los peones que cavaban la tierra para plantar manzanos. Ocurrió una chacra pegada al pueblo.

El hecho causó revuelo a nivel nacional y atrapó el interés de los grandes medios. Es que las primeras hipótesis apuntaron a lo peor: que los restos pudieran pertenecer a víctimas de la última dictadura militar. Y como la chacra pertenecía al entonces senador radical por Río Negro, Faustino Mazzucco, la intriga cobraba más fuerza.
Con el correr de los días, la investigación judicial empezó a aclarar las cosas. Que en realidad se trataría de huesos de un grupo de indígenas que datarían del siglo XVIII ó XIX, y que por su baja estatura serían araucanos y no tehuelches.

El informe final del perito forense Ismael Hamdam descartó que los esqueletos y cráneos formaran parte de un enterratorio indígena, ya que no se hallaron vasijas ni restos de ropas. Sí aparecieron puntas de flechas y estimó que los indígenas podrían haber sido víctimas de un ataque y arrojados luego a la fosa.
Tras el cierre de la causa, y al considerar que el hallazgo constituía un hecho histórico y no delictivo, la justicia entregó los restos y el expediente a la Provincia para que disponga un destino arqueológico.

Los seis esqueletos estuvieron guardados en cajas durante muchos años en un corralón del municipio de Cervantes, hasta que el trabajo de la referente cultural Rosalía Palermiti los rescató del olvido. Desde el 2010 pasaron a manos del museo local. Desde allí se inició una ardua tarea para recuperar el conocimiento sobre ellos, junto a integrantes de comunidades mapuches de la región que fueron brindando su aporte.
“Ahora nos toca a nosotros devolver a nuestros ancestros a la tierra”, dijo a “Antena Libre” la Lonko Fermina Pichumilla, quien encabezará la ceremonia de restitución el sábado, junto a las comunidades mapuches.
Escuchá el micro Pasacalle completo con las declaraciones de Fermina Pichumilla acá:

