A 8 años de la desaparición de Daniel Solano, sus asesinos siguen libres

Hoy se realizarán distintas actividades en Choele Choele y en Salta, al cumplirse un nuevo aniversario de la desaparición del obrero rural.

Marcelo Miranda


Gualberto (ya fallecido), papá de Daniel, en la boca del pozo donde se presume fue arrojado el cuerpo de su hijo. Foto: Cristian Bonin

Daniel se preparaba para salir en la tarde de ese 5 de noviembre de 2011. Había tenidos algunos problemas en el trabajo, no le habían pagado lo convenido y discutió con sus jefes. Era frustrante hacer cálculos todo el tiempo para ver ser le alcanzaría el dinero para pasar la temporada en Choele y luego irse con unos pesos para Salta.

Como la habían convenido, se encontró con sus compañeros en el boliche Macuba, donde le habían dicho que la podía pasar bien. Al entrar esa noche del 5 de noviembre vio algunas caras conocidas. Los policías de la entrada trabajaban también para la empresa que los había contratado en su pueblo.

Los primeros minutos la pasó bien, escuchando música y conversando pero se dió cuenta de algunos movimientos raros. Había gente que no conocía que lo miraba. En un momento lo vinieron a buscar los policías de la entrada. La cosa se puso pesada afuera, donde los reventaron a palos y se lo llevaron en un patrullero. Todo sucedió con la presencia de gran cantidad de testigos pero nadie se animó a intervenir. Esa fue la última vez que se lo vió con vida.

Su cuerpo esta en el fondo de un pozo, en una campo cercano a Choele. Tiene encima toneladas de basura que sus asesinos tiraron para cubrir su crimen. El, en el fondo de un pozo. Su papá, Gualberto, murió de dolor y angustia. Sus asesinos, libres, disfrutando del sol de noviembre.

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