Con el voto de cinco de los concejales de Juntos Somos Río Negro, el Deliberante de Allen se aprobó el convenio con la empresa estatal YPF que estipula 93 pozos petroleros que se suman a los 300 que ya están funcionando en la zona rural. En todos los casos la extracción se realiza en base a la técnica de fracking que implica utilización de grandes cantidades de agua y deja como remanente barro con elementos químicos que son cancerígenos.

Piletas a cielo abierto donde se tira el barro que se saca de los pozos petroleros. Los vapores, cuando el viento sopla hacia la zona urbana, afectas a los barrios aledaños. Fotos: Asamblea permanente del Comahue por el agua Allen.

A la sesión del Concejo Deliberante de Allen asistieron, además de integrantes de la Asamblea Permanente por el Agua del Comahue Allen, gran cantidad de trabajadores petroleros y camioneros, estos últimos, en apoyo a la aprobación del convenio con la empresa estatal de hidrocarburos YPF.

Desde la Asamblea se mostraron preocupados por este nuevo impulso a la extracción de hidrocarburos teniendo en cuenta la contaminación que genera el barro que es extraído de cada uno de los pozos, que, sin tratamiento, es sepultado en pozos en la barda de la zona norte. Los días de viento, el barro emana gases que van a parar a la zona poblada. Juan Carlos Ponce ” afirmó que esto es entregarle la ciudad a YPF”.

Restos de material con cancerígeno que se derrama en las calles rurales mientras es trasladado de los pozos hacia las piletas en zona rural.

Lidia Campos, de la Asamblea, relaciona este “pasivo ambiental” directamente con los 12 casos de leucemia que tiene registrados en la localidad. Hasta hace poco, el material remanente de los pozos era trasladado, sin ninguna medida de precaución, por camiones que atravesaban zonas pobladas y también productivas. Era común ver como el barro, con benceno, quedaba en las calles donde se colaba en la napa de aguas más superficiales.

El ingeniero en petróleo y máster en Energía Renovable (entre otros títulos) duardo D`elía explicó que los riesgos del fracking son  “dos: primero la gran posibilidad de contaminar con hidrocarburos las fuentes de agua dulce. Esto ya ocurrido y ha generado que junto con el agua potable venga asociado gas natural. Son muy conocidas las imágenes del documental Gasland en el cual se ve claramente cuando la gente le acerca un fósforo al agua que toma de las canillas, esta literalmente estalla.

“El segundo riesgo es que en Argentina esta técnica se está aplicando en lugares donde nunca hubo explotación petrolera. El petróleo y el gas están asociados a agua salada con alto contenidos de hidrocarburos que hacen que sea un agua altamente contaminada. En las provincias como Santa Cruz, Neuquén o Chubut, donde ya hay explotación petrolera, las compañías se deshacen de esta agua inyectándola en viejos yacimientos petroleros que están fuera de uso y esto es una técnica normal y segura” en una entrevista realizada por Sofía Turruella del Observatorio Petrolero del Sur.