El ejercicio del periodismo esta siendo vapuleado en el último tiempo por el cierre de fuentes de trabajo, el cambio que le exige las nuevas tecnologías y la falta de una legislación que regula el otorgamiento de publicidad oficial, principal motor de los medios privados y públicos. El ejercicio del periodismo no asegura, hoy en día, y aún trabajando en medios importantes y reconocidos, poder vivir dignamente con el sueldo que se obtiene. Al igual que los profesores ómnibus, existen los periodistas ómnibus, que van de un lugar a otro para obtener el sustento diario. Por supuesto, el resultado de ese trabajo en ese contexto, no es bueno ni para el periodista ni para la sociedad.

@mirandamarcelof


Ser periodista y querer vivir dignamente es una tarea más que difícil en los tiempos que corren. No es casualidad que una veintena de medios de Capital Federal estén despidiendo trabajadores, medios, hay que decirlo, que se sostenían con un importante caudal de publicidad oficial que ahora le es negada en virtud que la falta de legislación hace funcionar a las pautas como premios y castigos desde el estado hacia los medios.

Tampoco le va bien, diría les va peor, a todo el sistema de medios de comunicación que dependen del estado y que esta siendo desarticulado con la quita de presupuesto y el despido de trabajadores. La otrora radio Nacional, que más allá de su utilización político partidaria por la gestión presidencial anterior, tenia en cada una de su más de 50 emisoras distribuidas por todo el país, una excelente propuesta de programación local, que se sumaba a  la reproducción de la emisora cabecera en Capital Federal.

Otra paso marcha atrás en el producción de contenidos propios, con financiamiento del estado, era el aporte que se les daba a las radios universitarias, una de las redes, si no la más importante, de toda la Argentina. Con distintos modelos, las emisoras dependientes de las universidades supieron generar contenidos de altísimo calidad, hoy en día sólo algunos esfuerzos individuales se pueden escuchar en el dial.

Pero si agencias de noticia como TELAM o DYN desaparecen o se ven recortadas hasta casi ser invisibles, ¿como los grandes conglomerados de medios trasladan sus agendas temáticas desde Buenos Aires al resto de los medios del país? Simple, comprando diarios, radios y canales de tv que reproducen sus contenidos.

La situación actual del diario Río Negro, el más importante de la Patagonia, es un claro ejemplo. Si bien esta abocado a producir contenidos locales y regionales, en temas nacionales es una copia del diario Clarín. Este medio regional ha puesto en marcha una serie de despidos, bajo la figura de retiros voluntarios, que hizo menguar la plantilla de periodistas dejando en primera línea a pasantes, que en su etapa de aprendizaje, deber cometer errores propios de su formación porque se los puso en reemplazo de todo ese personal que prescindió de la empresa. Por supuesto, la remuneración de un pasante es la tercera parte, con suerte, de un periodista profesional.

Existen muy buenas experiencias de periodismo como emprendimientos como los portales En estos días, la agencia ADN, y otros que me olvido de citar pero que son destellos dentro de la chatura que encontramos en el periodismo patagónico actual.

También es necesario decir que las nuevas tecnologías modificaron sustancialmente el ejercicio del periodismo y las redes sociales hacen que no tengamos que estar en un medio de comunicación para ejercer el periodismo. El periodismo ciudadano es una forma de periodismo pero que no esta atada a las principales normativas de la profesión: chequear las fuentes y asegurar contenidos confiables.

“Ser periodista es la forma más divertida de ser pobre” resuena en las aulas de la carrera de comunicación de Roca, dependiente de la UNCo, cuando los docentes explican a los estudiantes lo que es una profesión diezmada y poco valorada en el plano laboral. El problema es que, más allá de la redes sociales y los entornos de sociabilización de la personas, el periodismo sigue siendo la forma en que formamos nuestra visión de las cosas, si hay un periodismo pobre, con periodista pobres, ese referente de lo que pasa es poco confiable, entonces, esa visión que brinda, también.

Una sociedad con un periodismo desnutrido, periodismo entendido como el relato de eso que los poderosos no quieren que se sepa, esta condenada a recibir miradas interesadas y deformadas de recortes de la realidad que solamente reproducen un sistema que paga a medios y periodistas para que cuenten la versión más conveniente.