A partir del trabajo de un equipo que encabeza Sergio Lambertucci, del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente argentino (Inibioma) y de la Universidad Nacional del Comahue, se determinó una serie de cambios en los hábitos alimentarios del cóndor. Tras la comparación de plumas de ejemplares que vivieron hace 100 años y los actuales, se determinó que modificó lo que come esta ave emblema de la cordillera sudamericana y presente en nuestra Patagonia.


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Que los cóndores viajaran más de 100 kilómetros para alimentarse llamó la atención de los científicos de la Universidad Nacional del Comahue que comenzaron a fijar sus ojos en esta ave que tiene una alimentación a base de la carroña. Si bien actualmente su dieta pasa por animales que fueron traídos de otros continentes, estos ejemplares, no hace mucho tiempo, se alimentaban de los cadáveres de las ballenas que encontraban en las costas chilenas.

El accionar del hombre con grandes centros poblacionales y la depredación sobre los peces que habitan el océano, obligó al cóndor a buscar lejos de su nido el alimento cotidiano. Muchos de los ejemplares que tienen sus nidos en la cordillera chilena, viajan hasta la estepa patagónica, del lado argentino, para poder completar su dieta.


cóndores comienzo un cadáver de ballena en las costas de Perú. Foto: El Comercio Perú

Sergio explica que el cóndor es carroñero, con lo que no come animales vivos, una creencia que llevo a que varios ejemplares fueran cazados por crianceros, principalmente de ovejas, al creer que estas aves gigantes depredaban sus rebaños. El trabajo incluyó “cazar” los cóndores, instalarle un transmisor y realizar un seguimiento de sus viajes. Del estudio también participaron Sergio Lambertucci y Juan Morales, del Inibioma; José Donázar y Fernando Hiraldo, de la Estación Biológica de Doñana, en Sevilla, España; y José Sánchez-Zapata, de la Universidad Miguel Hernández, en Alicante, España. (Agencia CTyA – Instituto Leloir)