Radio Antena Libre tiene sus estudios en las calles Venezuela y Chaco

Cuando se cierra el año, algunos tienen la costumbre de realizar un balance, de sus actividades laborales y/o profesionales, de sus relaciones familiares, sociales. En fin, para muchos es momento de reflexión, de cierre de ciclo y de elaboración de estrategias para el nuevo año que se avecina.

En algunos casos, este balance significa satisfacción, alegría, optimismo, y en otros desilusión, preocupación, incertidumbre de cara al futuro. Y con pesar debo decir, que al efectuar un análisis y una proyección en lo que tiene que ver con nuestra radio, Antena Libre, debemos ubicarnos entre estos últimos: desilusión e incertidumbre, fundamentalmente.

Y esto no tiene que ver con la programación llevada adelante durante el 2014 ni con la tarea del personal de la emisora y de los practicantes rentados que nos acompañaron durante el año. Todo lo contrario. Han trabajado a destajo para suplir especialmente la carencia de personal, la falta de una infraestructura adecuada, para que nuestros oyentes pudieran recibir audiciones respetables, serias, elaboradas, como ellos se merecen. Estoy orgulloso como responsable de la radio, muy orgulloso de quienes se desempeñan en esta emisora pública y universitaria: periodistas, productores, programador, operadores técnicos, practicantes rentados, colaboradores especiales, estudiantes. Porque ponen el corazón, porque tienen compromiso con la radio pública y universitaria. De otra manera no se explicaría el milagro que significa mantener día a día esta emisora al aire

Y no es sólo el que escribe el que considera casi milagroso que Antena continúe emitiendo las 24 horas del día, todos los días del año. Así lo han expresado por ejemplo, los dirigentes de ARUNA que estuvieron el fin de semana pasado recorriendo las instalaciones de la emisora e interiorizándose de su funcionamiento.

Pero la desilusión y la incertidumbre no pasan por allí.

Hagamos un poco de historia, muy breve, por lo menos en lo que tiene que ver con los casi ocho años que llevo como director de esta radio.

Tuvimos años dificilísimos. Sobre todo desde la asunción del anterior Decano, hasta el punto de ser virtualmente ignorados por la gestión. Ante la imposibilidad de torcer el rumbo histórico de nuestra radio, su línea editorial, su independencia ideológica, su política de micrófonos abiertos, de democratizar la palabra y no ser meros voceros de los logros o caprichos de una gestión, intentaron ahogarnos financieramente, especulando y no temo equivocarme en esto, especulando con el desgaste definitivo de los equipos, el desgaste de los directivos de Antena, del personal, para terminar retrotrayendo la emisora a un mero taller de la Carrera de Comunicación, como la propia ex rectora de la Universidad Teresa Vega manifestó en varias oportunidades. Soslayando solapadamente la trascendencia de nuestra radio y la inserción que ha logrado en un amplio sector de nuestra sociedad en sus 27 años de vida. No pudieron. Eso está a la vista. Antena y su gente continúan adelante, ellos fueron derrotados en las urnas, democráticamente. Y esto no significa una adhesión sin condicionamientos a la nueva gestión. En absoluto. Nuestra posición democrática e ideológica se mantiene y se mantendrá. Solo con dos únicos condicionamientos: la honestidad y la verdad.

No pudieron destruir a nuestro entender el más importante proyecto de extensión que ha tenido durante 27 años no sólo la Facultad de Derecho, sino la Universidad Nacional del Comahue, como lo es esta emisora.

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Hace poco más de cinco meses asumieron las nuevas autoridades y las expectativas para Antena Libre parecían despertar, renacer. Tanto el Rector Daniel Crisaffuli como el vicerrector Nataine reconocieron la falta de políticas de apoyo a nuestro medio y se comprometieron incluso en declaraciones en nuestro estudio Madres de Plaza de Mayo a revertir la situación. Nataine llegó a expresar que Antena Libre había sido ninguneada por anteriores administraciones.

A partir de estas declaraciones de las máximas autoridades de la Universidad del Comahue, y otras expresiones elogiosas hacia la emisora, hacia la importancia de que la Universidad cuente con un medio de estas características y la imperiosa necesidad de poder mejorar nuestra infraestructura, normalizar la situación laboral de los trabajadores de Antena, ampliar la mínima planta que poseemos, nos llevó a pensar que en poco meses los cambios por lo menos podrían estar en marcha.

Pero no. Antena continúa siendo una radio que camina permanentemente por un delgado hilo, que de cortarse nos dejará en la peor de las situaciones: quedar fuera del aire. Y esto no es una especulación. Es una realidad clara y palpable.

Los transmisores están al límite de su vida útil, incluso es muy difícil por su antigüedad encontrar elementos para repararlos. La consola de salida al aire no resiste más arreglos. Tiene innumerables problemas lógicos de un instrumental de este tipo con unos 15 años de actividad ininterrumpida. Ustedes como oyentes se darán cuenta de la mala calidad que generalmente envuelve a las entrevistas telefónicas. Algunas ya casi inaudibles. El sistema irradiante, también añejo hace que la fidelidad, el alcance y la penetración de la emisión disminuya día a día.

Y esto lo saben claramente las autoridades de nuestra Universidad. Los reclamos han sido innumerables a través de los años. Las respuestas, escasas, escasísimas diría.

Y qué decir de la situación laboral. Compañeros con muchos años de tarea, dentro de un encuadre que no tiene nada que ver con las funciones que desarrollan, con más de 15 años estancados en el mismo cargo, sin posibilidad de ascender y con la expectativa de llegar a la jubilación con un ingreso que no se corresponde entre otras cosas, con su categoría profesional.

Uno continúa preguntándose, porqué se normalizó la planta de trabajadores de la otra emisora de la Universidad y no la de Antena?. Y no es que consideremos que este mal que el personal de nuestra radio hermana haya logrado la estabilidad laboral. Todo lo contrario. Pero por qué no Antena Libre. Por qué el trabajador de Antena tiene que esperar que todos los años el Consejo Directivo tenga la bondad de re designarlos. Porque perteneciendo a una Universidad, estando dentro de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, con lo que esto representa, quienes se desempeñan en Antena continúan en situación irregular.

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Hubo algunos avances, sí, a los que por supuesto consideramos muy importantes y valoramos, sobre todo en lo que respecta a volver a insertar a Antena Libre institucionalmente en el ámbito de las radios universitarias. La reincorporación a Aruna, la integración a la Red de Radios Universitarias de América Latina y el Caribe han sido indudablemente logros significativos. Avances que fueron obtenidos gracias a la gestión de los directivos de Antena, al apoyo financiero de nuestra Facultad, y al acompañamiento del Área Radiofónica de la carrera de Comunicación Social. En este sentido fue determinante la gestión del Doctor Ricardo Haye. La autoridades de la UNCO no solo no tuvieron participación, sino que hasta el día de hoy no han formalizado como corresponde esta pertenencia a la Asociación de Radios de Universidades Nacionales, pese a habérselos solicitado por nota y personalmente. Esto impide que nuestra radio pueda acceder a capacitaciones, financiamientos, aportes en equipamientos. Qué es lo que frena la firma de adhesión a ARUNA. No tenemos respuestas. Sí reuniones postergadas imprevistamente. Sí silencios.

Lo mismo sucede con la normalización de la radio. Se realizaron todos los trámites requeridos. Pero la firma de las autoridades no está. Es más. Algunos de los formularios presentados en AFSCA deberán ser reformulados debido al tiempo transcurrido. Responsabilidad en buena parte también de la gestión anterior de la Universidad.

Nos han expresado desde Neuquén, desde la secretaría de Extensión, que Antena debe estar posicionada fuertemente dentro del plan comunicacional de la Universidad. Se habla de proyectos y redes.

Cómo hacerlo. Como planificar, elaborar trabajos de producción, en una radio con un periodista y medio, dos locutores, tres operadores y un programador, todos con una carga horaria de sólo 20 horas semanales, con practicantes rentados, que eso son, alumnos avanzados de Comunicación que hacen sus prácticas en la emisora y que muchas veces deben ir más allá de sus obligaciones académicas para cubrir con muchísima voluntad por ejemplo, los desajustes de producción que se registran por la carencia de personal. Y un director que debe hacer además de periodista, personal administrativo, publicista…Una radio que también debe cumplir y cumple a rajatablas con lo normado por la Ley de Servicios Audiovisuales en cuanto a producción propia.

Distinto sería si tuviéramos la planta de Radio Universidad Calf por ejemplo: nueve periodistas, seis operadores técnicos, productores. Algo así como 21 personas desarrollando tareas allí.

No es intención aburrirlos con nuestras penas y pesares. Pero consideramos que es hora de blanquear públicamente la situación de Antena Libre. Durante años tratamos de hacer entender las necesidades de la emisora y del personal a través del diálogo, tratando de no afectar la imagen ni de la Facultad ni de la Universidad, no sólo localmente, sino ante otros ámbitos que exceden al local.

Quienes nos siguen y nos apoyan deben saber que este, reitero, a mi modesto entender, el más importante proyecto de Extensión que ha tenido en su historia nuestra Facultad, con una notable inserción en la sociedad a la que pertenecemos y nos debemos, está al borde del colapso, víctima del abandono, y de la falta de un reconocimiento concreto, con hechos y no con discursos, fundamentalmente de quienes han tenido la responsabilidad de manejar los destinos de la Universidad y por ahora, de quienes ocupan actualmente esos cargos.

Con esfuerzo, llegando al fin del año, intentamos mantener las expectativas sobre un cambio en la consideración de lo que representa Antena Libre, como toda radio universitaria: Un servicio público de acercamiento a la ciudadanía, de participación, de altavoz y democratización, de vinculación de lo académico con la realidad cotidiana de los oyentes. De formación de futuros profesionales.

Pero es difícil sobreponerse al escepticismo que generan años de promesas incumplidas.

Aldo Masini. Director de Radio Antena Libre.