Hoy se conmemora un nuevo aniversario de lo que más tarde se conocería como la trágica Noche de los Lápices. Nilda Eloy, integrante de la asociación de ex–detenidos y desaparecidos, detenida política durante la última dictadura, en comunicación con “Entre Bardas” se refirió al recuerdo sobre este hecho. Al respecto manifestó que “Los compañeros desaparecidos entre agosto y fines de setiembre del ´76 tanto en La Plata, como esto mismo sucedió en otras ciudades del interior del país con un recrudecimiento a estudiantes del sector secundario. No es que salieron a hacer una marcha, a reclamar por el boleto estudiantil, sino que se empieza a reivindicar que estos chicos eran militantes, eran adolescentes pero que tenían un proyecto de vida, que defendían un cuerpo de ideales, se reivindicaban como individuos con capacidad de hacerlo. No eran nenitos que salieron exclusivamente a una marcha. Esta reivindicación de que un adolescente puede pensar y hacer para mi es la parte más importante”.
La Noche de los lápices se conoció por una serie de diez secuestro y asesinatos de estudiantes del nivel secundario que acontecieron la noche del 16 de setiembre de 1976 y días posteriores en la ciudad de La Plata (Buenos Aires). Los estudiantes desparecidos eran menores de edad quienes fueron torturados y luego asesinados. Las víctimas fueron en su mayoría estudiantes de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), rama estudiantil del peronismo revolucionario de la ciudad de La Plata. Esta agrupación junto a otras escuelas, habían reclamado en 1975, ante el Ministerio de Obras Públicas, el otorgamiento del boleto de autobús con descuento estudiantil secundario.


Eloy también realizó una reflexión sobre un nuevo aniversario de la desaparición de Julio López. “Se van a cumplir siete años de la desaparición y cada día que pasa es cómo vas acumulando bronca, indignación; por otro lado también te da fuerzas para seguir. Uno ve que la causa judicial está absolutamente inactiva, que va pasando de mano en mano y nombran alguna persona de fiscalía nueva y vuelve a arrancar con esa lectura enorme de la causa pero que no avanza, que no se hace. Que parece que la disposición desde un principio es no hacer”.