Foto: La Mañana de Neuquén

En comunicación con “Entre Bardas”, Pablo Hodola, hijo de desaparecidos del Alto Valle, entabló diálogo con Aldo Masini y relató parte de su historia.
Pablo Marcelo Hodola es hijo de Oscar Hodola y Sirena Acuña, desaparecidos el 12 de mayo de 1976, cuando tenía 1 año y 8 meses. Nunca más tuvo novedades sobre sus paraderos. “Pude conocer en el 2009-10 un informe de la ADIPA pude tener un seguimiento que le hacían a mis padres desde un año antes del secuestro.
Allanamiento que se hizo en Plaza Huíncul donde vivíamos. Mi padre militaba en Cutral-Có y Plaza Huíncul. Cuando mis padres son secuestrados, le ordenan a la vecina  recibirme. Tuve la gracia de conocerla hace dos años atrás. Para mí, fue un cierre de círculo. Durante diez minutos no podíamos hablar”.

Pablo Hodola relató que comenzó a darse cuenta en 4º grado cuando la maestra llamó a una reunión de padres, donde tenían que ir con los chicos. “Me hizo un llamado el hecho de empezar a mirar y la mayoría de mis compañeros estaba con su papá y su mamá. La única abuela era la mía. Eso me llevó a preguntar ¿dónde está mi papá y mi mamá?… Era una cuestión natural que yo me había dado cuenta que estaba con mi abuela…De allí empezó todo un proceso con psicólogos. Era muy difícil tratar a un chico con mi condición. Mis padres no estaban ni muertos, ni vivos. Así estuve con psicólogos hasta los 15 años”.