Enero es el mes de mayor actividad en las huertas del Alto Valle cuando empieza a verse el trabajo de todo un año. En la chacra de José Janco, en la zona rural de Guerrico, ya se pueden observar  tomates, choclos, morrones, zapallos y lechuga.  Gran parte de los producido se comercializa en la Feria de Horticultores de Roca donde se congregan productores de distintas localidades del Alto Valle. La jornada de trabajo comienza a las cinco de la mañana para regar y limpiar los bordos de maleza, se hace una pausa cerca de las 11 de la mañana y se retoma a las cinco de la tarde, teniendo en cuenta que las temperaturas llegan a los 40 grados en algunas jornadas. En el trabajo diario los principales enemigos en la monte son los mosquitos y las alta temperaturas, por lo que habitualmente se ve a los productores cubiertos de pies a cabeza. Las familias se organizan para alternar sus tareas en las huertas, por un lado y la feria, por otro. Este ritmo de trabajo se mantiene hasta casi mayo cuando empieza la tarea de acopiar los zapallos y cebollas en tanto  las primeras heladas de junio se llevan las últimas plantas en producción. Después vendrá las tareas de rotación de la tierra y abonar hasta que empiece el ciclo con la preparación de los primeros plantines, que cuando lleguen a determinado tamaño, serán trasplantados  en los bordos empezando el ciclo nuevamente.