En la cuarta jornada del juicio contra Susana Freydoz, ell primero en declarar fue Edgardo Peacock, médico y amigo de la familia. Los dichos de Peacock giraron en torno a una supuesta infidelidad de Carlos Soria con una mujer que trabaja como kinesiologa en Adanil. Respecto a la ingesta de alcohol y pastillas por parte de Freydoz, el médico dijo que “ pese a frecuentarlos mucho nunca vio que Freydoz consumiera pastillas”; también que nunca la vio desequilibrada mentalmente pero si que tenía un “carácter bravo”. De acuerdo a lo que sabia el amigo de la familia, la pareja tenía todo preparado para ir a vivir a Viedma.

Elsa de Romagnoli, amiga de Freydoz, por su parte, dijo que no veía a Freydoz desde el 22 de diciembre, oportunidad que cenaron por última vez. En el momento en que estaba declarando Romagnoli se produjo un corte de energía eléctrica por lo que se suspendio la audiencia por varios minutos. Al momento de declarar Lidia Cárdenas, empleado doméstica de Susana Freydoz, confirmó que la esposa de Carlos Soria consumía pastillas y las mezclaba con bebidas alcohólicas.

La última testigo en declarar fue Cristina de Muller quien acompaño a la imputada en una oportunidad a Cervantes, donde supuestamente Soria iba a encontrarse con su amante, aunque en realidad estaba en un acto político partidario. Muller explicó que en varias oportunidades le aconsejó a Freydoz hacerse tratar por un profesional pero esta se negaba pues no quería que nadie de Roca se enterara de lo que pasaba en su matrimonio. Según la testigo, su amiga le habría confesado que si encontraba a Carlos Soria con otra mujer “lo reventaba a los dos”. En sintonía con lo que había declarado en la etapa de instrucción, Cristina de Muller le había recomendado a Freydoz que se separara. La próxima jornada del juicio se realizará el miércoles 24  sin que se confirmara oficialmente quienes prestaran testimonio.