Una fábrica de zapatillas para que los chicos puedan ir a clase

Si bien un centro de jubilados esta pensado para contener y realizar actividades para hombres y mujeres que se jubilaron, muchas veces la falta de organizaciones que contengan a otros grupos etarios hace que también se realicen acciones en función de esos sectores de la sociedad.

En Gómez viven cerca de 18.000 personas muchos de los cuales son  niños y jóvenes que asisten a algunas de las dos escuelas primarias, dos secundarios o el jardín de infantes. Pero si la escuela cumple con su función de instrucción formal también están presentes otras necesidades de los  niños y jóvenes como el simple hecho de contar con lo necesario para vestirse.  Cuando los docentes comenzaron a preguntarse porqué muchos estudiantes no iban a clase o  siquiera comenzaban,  lograron una respuesta que mostraba la crudeza de la situación, ni siquiera tenían zapatillas para ir a la escuela.
 
Desde el Centro de jubilados Nuevo Amanecer se tomó esta situación como un problema en el cual se debía intervenir por lo que pensaron en que si reparaban las zapatillos los niños y jóvenes podrían continuar con sus actividades.  En un primer momento se acudió a  distintas organizaciones hasta que una de ellas, el Rotary Club, les propuso comprar maquinarias no solamente para reparar si no para fabricar calzado. Es así que lograron, mediante un proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo  juntar parte del dinero. Como necesitaban más fondos, pensaron en participar del Expo INTA donde vendiendo productos caseros como dulces y chacinados, obtuvieron el resto de los fondos y pudieron comprar las maquinarias. Paralelamente se pidió a la comunidad que donaran pares de zapatillas en desuso llegando a acopiar 300 pares de zapatillas que fueron reparados y entregados a la comunidad. Actualmente se piensa en realizar un taller de capacitación para que la maquinaria comprada pueda ser el primer paso de una cooperativa de trabajo que construya calzado y lo pueda vender a bajo costo en la comunidad. María Jaramillo, Secretaria del Centro de jubilados, relató cómo se fueron organizados hasta llegar a dar una respuesta ante el desafío que le planteaba la realidad.
 

Una respuesta a “Una fábrica de zapatillas para que los chicos puedan ir a clase”

  1. hola, muy interesante el articulo, es la realidad, no todos los niños de nuestro país pueden tener zapatillas. Estamos trabajando con un grupo aborígen donde los niños no faltan a la escuela por no tener zapatillas, van igual en patitas. En las donaciones que recibimos para ellos son escasas las zapatillas. Ahora hace frío y da pena ver a los chiquitos descalzos. Que posibilidades hay de conseguir buen precio o donaciones para ellos. Nosotros vamos a Formosa el 17 de agosto para llevar lo que podamos. agradeceré comunicación.

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