Foto: elkawun.obolog.com

El 15 de junio de 2008 Atahualpa Martinez Vinaya fue encontrado muerto –asesinado de un disparo en la espalda- a las afueras de la ciudad de Viedma. Mediante un comunicado los familiares recordaron un nuevo aniversario  con fuertes crítica a la justicia y la policía de Río Negro “durante cuatro años luchamos contra ella -la impunidad-, priorizando ante todo el normal curso de la investigación, intentando no entorpecerla y en esa prioridad mantuvimos respetuoso silencio respecto de diferentes situaciones que se fueron sucediendo”.

En el documento se critica el accionar de los peritos que intervinieron en la investigación “La autopsia: La autopsia del cadáver de Atahualpa fue realizada por personal del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de Río Negro. Sus primeras conclusiones fueron incompletas, escasas en cuanto a sus datos, y sin respetar los protocolos básicos que esa práctica exige. Se documentó escasamente el momento, con pocas fotografías, y radiografías incompletas del cuerpo, lo que impidió a posteriori reconstruir información que podría ser de importancia. De hecho, la propia Fiscal requirió a la profesional interviniente que diera razones respecto de la escasa información que había generado. En etapas posteriores de la investigación, no contar con toda la información, resultó un importante inconveniente respecto de las hipótesis de lo acontecido. Desde donde sabemos, las condiciones técnicas y profesionales de ese cuerpo no han variado hasta la actualidad, a pesar de haber requerido por escrito esta información a la Procuración General. La actuación de la Policía : Obviamente la Policía ejerce un rol fundamental en toda investigación de hechos delictivos, ya que constituyen el recurso humano de investigación en la calle, son quienes ejecutan las órdenes impartidas por el Poder Judicial y la mayoría de las veces, los primeros en acceder a la información de los acontecimientos”.

Las observaciones también se realizan sobre el accionar de los efectivos en la escena del crimen además de la falta de confianza entre el fiscal de la causa y el comisario Sosa por lo que los familiares concluyen que “claramente, la totalidad de estas circunstancias dan cuenta de la dificultad que existe en poder confiar en el accionar que la Policía de Río Negro tuvo con esta causa, por un lado, y por el otro, evidenciar que en definitiva y hasta tanto no exista una policía judicial, o personal técnico y de investigación que no dependa jerárquicamente de las fuerzas de seguridad y se encuentre al servicio y dirección de los agentes Fiscales, resultará difícil esclarecer hechos complejos”.

Fuente: ADN y familiares de Atahualpa